martes, 30 de diciembre de 2014

Destete nocturno II y fin de los #365diasconfernando

Les cuento que el destete nocturno ha sido un éxito.

Fernando ha entendido lo de la teta que duerme y a pesar de que unos días han sido algo difíciles, esta última semana ha dormido sin necesidad de teta.

El destete también ha reducido sus despertares y ha extendido sus horas de sueño. Se despierta, una vez en la madrugada, (por dos días no lo hizo) y como padres de colecho lo pasamos a la cama, pero a diferencia de hace casi un mes atrás, se acomoda para dormir sin ni siquiera procurar sus queridas tetas.

Eso sí, desde que despierta en la mañana ¡A por la teta!

Les confieso que me alegro de haber esperado está edad para destetarlo, hacer este proceso con su capacidad de entender lo de la "teta que duerme".

Para el año que viene estará el reto de la guardería. En la segunda semana del año irá en las tardes a una. Sé que probablemente no le costará mucho acostumbrarse a la compañía continúa de otros niños lejos de la casa por cuatro o cinco horas. Lo que si tengo pendiente es hablar con los cuidadores para que ni se les ocurra obligar un proceso de "quitar pañales", que es obvio que aun no esta preparado para ello. Espero que me entiendan y respeten ese punto.

Y pasando a otro tema...llega el final de los #365diasconfernando

Para los que me siguen con frecuencia por este blog sobre maternidad sabrán que el primero de enero de este año inicié este proyecto en Instagram, que para aquella fecha tenía poco tiempo con una cuenta en esa red fotográfica y como soy de las que piensa que usas una herramienta con un fin (no la herramienta como un fin) pues pensé en hacer este anuario "Fernandiano".

Estoy pensando hacer algo con esas fotos, y los textos que las acompañan. ¿Les gustaría un ebook de los #365diasconfernando? 

Les deseo lo mejor para el próximo año, a pesar de los pesares.

Esta fue la foto que le tome hoy para los #365diasconfernando.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Destete nocturno I

La lactancia ha sido uno de los espacios más satisfactorios de mi maternidad. Me alegro haberme decidido por ella. Sé que he dado algo muy importante a mi hijo.

Desde el principio tuve claro que la lactancia entre mi hijo y yo sería un asunto entre mi hijo y yo. Contra todas las opiniones, inclusive la del pediatra (que de lactancia sabe lo que yo sé de física nuclear o cuántica), lleve mi lactancia viento en popa. Y aun hoy, con mi hijo de dos años y dos meses, es una lactancia disfrutada...excepto en las noches.

Mi hijo, supongo que por un asunto de herencia, es bastante alto para su edad y con un peso que ya sobrepasa las 30 libras. De madrugada, cargarlo media dormida cuando despertaba y se sentaba en la cuna a pedir teta...estaba haciendo mella en mí. Sobre todo porque mi horario laboral es tarde-noche. Llego cansada y siempre me acuesto sobre las 11 de la noche.

Así que sopesando que ya el Fernando tiene dos años y que la lactancia nocturna se me estaba convirtiendo en un sacrificio (no creo en amor sacrificado) y ya me estaba afectando físicamente...decidí la semana pasada iniciar un destete.

Fernando pasó ya por un destete brusco en mi viaje a Barcelona. Retomó la teta cuando volví, con tanto ímpetu que volví a pasar por las grietas en los pezones por varios días. Sé que el sufrió mucho ese destete brusco. La teta no es solo alimento, es lazo, apego, confort, amor. Así que pensé hacer este proceso de la manera más respetuosa posible. Me han contado formas horrendas de hacerlo. Una de las que más me impactó me la relató una chica que me arreglaba las uñas: se untó los pezones con hiel de pollo...

Mi hijo no tiene un gran vocabulario, es casi nulo. Pero entiende todo. Así que pensé en decirle que la teta duerme de noche y ante sus seguras quejas, pues añoñarlo lo más que pudiera.

Primer día. Se despertó tres veces. Me sentaba y le decía "la teta está durmiendo. Vamos también a dormir". En la primera despertada hubo llanto de...dos minutos y se durmió. En la segunda, pataleo acostado y se durmió. A la tercera lo mismo que la segunda. A las siete de la mañana despertó, vio la luz del sol y dijo "teta" y la teta buscó.

Segundo día. Un pataleo inicial con un poco de llanto. Durmió sin despertar más hasta las seis y media de la mañana. Vio que era de día y sonriente buscó su teta.

Tercer día. Lo mismo que el segundo.

Cuarto día. Un madrugada difícil. Cuando despertó por primera vez no valió nada. Lloraba y lloraba. Su papá se acostó a su lado. Trataba de abrazarlo y lo rechazaba. Se me acercaba y le decía que no y volvía el llanto. Así que lo cargué y empecé a hablarle mientras lo mecía caminando de un lado al otro. Le explicaba que la teta dormía, pero que también mamá necesitaba dormir, que lo seguía amando aunque la teta no estuviera ya de noche, que desde que el Sol saliera la teta iba a despertar, que mamita llegaba cansada y necesitaba descansar. Sé que mi niño no entiende esas razones adultas, pero mi voz lo tranquilizó y se durmió. Lo acosté a mi lado y dormimos el resto de la madrugada. Claro, al abrir los ojos lo primero que busca es a su querida teta.

Quinto día. Igual que el segundo y el tercero.

Sexto día. Dos despertares. Un poquito de quejas. Mucho abrazo, mucho beso, mucha caricia y a dormir.

Así vamos.

Eso sí, en la mañana temprano todos los caminos conducen a su teta. No se la niego, para nada. Pero claro, el mundo está ahí y el quiere conocerlo, entonces la teta se olvida por ratos largos. Va al patio del residencial, camina conmigo a ver los animales de una casa cercana (sí, en plena zona urbana mi hijo disfruta ver ganzos, patos, vacas...), va al mercadito, recoge palitos del piso, juega, curiosea con las plantas, con los espejos en que se ve reflejado...y mira hacía atrás va ver si estoy.

Se hace independiente.

Lactancia disfrutada :)
Aquí les dejo algunos apuntes sobre el destete, desde la página web de la Alba Lactancia Materna: El destete

jueves, 13 de noviembre de 2014

¿Portarse bien o portarse mal?

Hace unas semanas reparé en algo.

¿Cómo se portó hoy? Preguntó cuando llego a casa.

Y las respuestas siempre son dos: bien o mal.

¿Pero que es portase bien o mal?

Me detengo hoy a pensar en ello. Portarse mal parece ir relacionado con que mi hijo no reacciona como yo quiero que reaccione, o como los demás quieren que el reaccione. Por consiguiente, portarse bien es que reaccione como yo y los demás quieren que lo haga. Como si fuera un adulto.

Las dudas y los cuestionamientos llegan.

¿Por qué utilizar la palabra bien y mal para referirse a la personalidad de Fernando? ¿Acaso él es malo cuando no reacciona como yo y otros adultos esperan que reaccione?

No debería usar esas palabras. Ningún niño es bueno o malo porque reaccione como un niño, ni por sus pataletas, ni por sus sonrisas, ni porque una noche le cueste dormirse temprano, ni porque me pida brazos, ni porque quiera jugar conmigo cuando estoy cansada.

Este no es un asunto de poner límites, lo digo porque para muchos tratar de críar desde el niño es creer que no pones límites, y es todo lo contrario. La gente piensa que poner límites es gritar, pegar, decirle a un niño o niña que es malo porque no se comparta como un adulto, como yo quiero que sea.

Creo que en vez de preguntar cómo se portó, preguntaré cómo se han pasado el día, cómo están, cómo está el Fernando.

Hay asuntos que es bueno desmontar.

El día que conquistó la despensa.

martes, 14 de octubre de 2014

"Complacencias"

A su manera. No hay dudas.


Fernando cumplió dos años hace diez días. Con una personalidad ya muy suya. Risueño, demandante, travieso, curioso, y otras tantas particularidades de mi hijo.

Es un niño apegado a mamá, como todo niño criado con apego. No tengo problema con eso. Pues a su edad es lo normal. Cuando bajamos del apartamento se me suelta enseguida de la mano, se va solo al apartamento de doña Juana, una de las vecinas más dulces que he tenido en vida y que es un imán con todos los niños del residencial. Y desde el balcón de doña Juana me dice adiós sin llorar. También se pasa su tiempo jugando solo, mirando televisión y haciendo sus travesuras.

Hoy fui con él a su pediatra. La razón, empezó a cojear ayer. No es una cojera marcada, pero parece que no quiere afincar un pie. En la sala de espera estaba, como siempre, brincando, jugando con una botella de agua. Se sentó en el piso frente al televisor de la sala.

- "No dejes que se siente ahí. En las clínicas hay muchísimos microbios".

Eso me dijo una visitar a médico. La miré, le sonreí.

- "¿En un pasillo de consultorios? No creo. Aunque no se que esté más contaminado, si la tierra que explora en el macetero de mi casa o este piso".

No me volvió a dirigir la palabra.

Ya dentro del consultorio, Fernando se tensa. Cuando trató de ponerlo en el peso, no se deja. Una rabieta. Al final lo sentamos en una bascula donde acuestan a los más pequeños para pesarlos. Casi 29 libras.

Me siento con él y le explicó al doctor la razón de estar allí. Fernando está bien abrazado a mí, viendo con sospecha al doctor. El pediatra me pregunta la edad.

- "Hace quince días cumplió dos años", le digo.

- "¿Y va a la escuela?", me pregunta.

Extraña pregunta. Le respondo que no, que irá el año que viene.

- "Debería ya inscribirlo. Es tiempo de que esté en la escuela", y me lo dice como si se tratara de una receta.

¿Valía la pena explicar mis razones de no llevarlo aun a la escuela? No. No le dije nada más.

Luego, el pediatra se acerca a Fernando con un estetoscopio. Empieza a llorar. Me abraza. Lo pongo en la camilla y ahí empieza la revuelta. El pediatra me dice que le sujete los brazos. Lo hago. Fernando se retuerce. Así logra el pediatra revisar sus orejas y su boca. Revisa su pierna mientras que a él solo le falta girar la cabeza como la niña de "El exorcista". Lo pone en el piso, lo hace caminar hacía mí. Fernando llora y llora. Hasta que termina el examen y se abraza con fuerza a mi cuello. Lo paseo por el consultorio. Mientras el médico me explica que no encontró nada anormal. Le recetará un antiflamatorio. Pide vigilancia y reposo. Me río, por lo del reposo. El también se ríe.

Me vuelve a repetir lo de la escuela.

Me despido.

***
De regreso a casa, en el Metro se muestra incomodo. Está cansado. Trato de entretenerlo. Pide teta. Se la doy. Escucho murmullos pero no alzo la cabeza. Casi llegando a la parada, Fernando insiste en tirarse al piso, le habló. Se queda entre mis piernas. Me pongo de pie cuando el tren está a punto de detenerse, pero Fernando parece que está deseoso de bajarse, muestra nuevamente incomodidad.

- "Es que usted es muy complaciente".

Me dice eso un chico que no puede tener más de 21 años.

Me bajo del tren sin responderle.

Y yo que pensaba que eso de que la gente se crea con libertad de "aconsejarte" consejos no pedidos, y de juzgarte sin ton ni son era asunto de embarazo y recién nacidos.

No, ahora es que falta mambo.

lunes, 22 de septiembre de 2014

¿Golpear es educar?

Foto tomada http://www.medicinapreventiva.com.ve/

Hace unos días, a raíz de un caso de maltrato infantil por parte de futbolista del NFL, quien golpeó a su hijo de cuatro años, el director del diario donde trabajo publicó su opinión sobre la "disciplina de los golpes". Desconcertante leerlo y peor leer los comentarios. 

Estas "reflexiones" provocaron reacciones también, en especial en las redes. Algunos no creemos en el sentido "disciplinar" de "dar una pela". No mentiré, en una que otra ocasión me ganado la frustración y he dado una nalgada a mi hijo fruto de no saberla manejar. Pero no es mi norte, no creo en el maltrato como medida para criar.

Una amiga madre me hizo llegar un texto en respuesta al primero, al del director del periódico donde trabajo. Me pidió que lo publicará sin identificarla, por respeto a las personas que no ven nada de malo en dar "una buena pela". Aclaro, este anonimato respetuoso no es cobardía, sino es un manera de llamar la atención ante estos métodos sin marcar un dedo acusador, porque ni ella ni yo queremos acusar a nadie, hacerlo sentir culpable, sino que podamos todos reflexionar sobre este tema, inclusive yo y mis frustraciones que terminan en una nalgada.

Aquí, el llamado a reflexión.

Hombres y mujeres de bien
Erase una vez, en un país que no se hundía, hombres y mujeres de bien aprendían “con una buena pela” que “que lo malo se castigaba y que había una autoridad encargada de aplicar el castigo, que no dejaba pasar una”. Años después, esos mismos hombres y mujeres seguían dando “pelas” a sus hijos, y muchas veces, a sus parejas, y el país si se hundía por la corrupción y la impunidad de hombres y mujeres (de no tanto bien, pero también educados a base de pelas).
El país se hunde, es cierto… algunos de esos hombres golpean a sus mujeres porque la cena no está lista a tiempo o porque ella se quedó chachareando con las amigas en el colmado… En algunos casos esas mujeres reciben los golpes convencidas de que el marido que las golpea las ama: así se lo explicaron sus padres, te amo, pero necesito golpearte para que entiendas que es lo que más te conviene. 
¿Exagero? Quizás… la mayoría de los que recibieron “una buena pela” y encontraron en ella la disciplina y el sentido del bien y el mal necesarios para ser “gente de bien” tienen marcas bastantes visibles en su carácter. Muchos son incapaces de expresar sus necesidades emocionales de forma correcta: hablan gritando, no solo a sus hijos o a sus cónyuges, sino también a sus empleados y a los compañeros de trabajo.  Nadie les enseñó que hablar era un modo adecuado de obtener lo que se busca. 
Ciertamente, son gente de bien… pero no saben “pasar una” a sus amigos o a sus familiares. Van de relación rota en relación rota… más de uno lleva ya dos divorcios e insiste en eso, en que “no deja pasar una”.  Tampoco hacen relaciones cercanas o estrechas. Les cuesta la intimidad emocional con el otro.  Nadie les enseñó que a veces hay que conversar sobre lo malo que se hace, acoger el perdón que se pide, y dejar pasar más de una…
Son gente de bien, por supuesto, pero aprendieron que cuando el otro es el más débil se le tuerce el brazo a la fuerza. Aprendieron con las pelas de sus padres a ser autoritarios y un poco dictadores y que es el otro quien impone el buen comportamiento y no desarrollaron “autodisciplina”; Por tanto beben hasta emborracharse porque no saben cuando detenerse y engañan cuando no los están viendo. Así aprendieron a escapar del castigo, primero de la pela de sus padres y luego de la autoridad tributaria que les descubre sus trampas para evadir impuestos.
Son gente buena, las marcas no son visibles… pero tampoco invisibles. Encuéntrelos a su lado. Están en el sicólogo preguntándose por qué tanta rabia contenida. Muchas mujeres están en el sexólogo preguntándose por qué no pueden decirle a su esposo donde no les gusta ser tocadas. ¡Las pobres! Aprendieron en cada “buena pela” a callarse sus sentimientos y sus necesidades emocionales. Pero son mujeres de bien, de eso no cabe dudas.
¿Exagero? Quizás… algunos están también en las iglesias, buscando el amor que sus padres no supieron expresarle.  Por cierto, muchos no logran rezar un “padre nuestro” sin que se les encoja el alma o peor aún, lo rezan y predican convencidos de que Dios es también así: que no deja pasar una, que castiga el pecado del ser humano sin un ápice de compasión solamente para enseñarle que la autoridad es suya y que reparte premios y castigos de conformidad con el comportamiento de la persona. Es la gente que anda difundiendo la teología de la prosperidad según la cual a los que les ha ido “bien” Dios los ha premiado; y a los que les ha ido “mal”, Dios los ha castigado. 
La disciplina y el sentido del bien y el mal no se enseñan regalando caramelos, sino con el ejemplo. Cuando un padre o una madre tiene que acudir a los golpes o a los castigos está enseñando el fracaso del dialogo y que de los más débiles se puede abusar. No se trata de regalar caramelos, sino de tener el valor de dejar a los hijos asumir las consecuencias naturales de sus actos. La vida trae en si misma lecciones suficientes. No son estos modernismos los que nos van a hundir, sino la falta de coherencia entre nuestro actuar y nuestro decir; entre nuestro discurso de valores, y los que mostramos con nuestros actos. 
No nos van a hundir estos “modernismos”, sino los otros: el Ipad que sustituye la presencia del padre o la madre en la casa; las agendas de los niños llenas de clases de inglés, natación, karate, música y hasta mandarín, sin una hora de descanso en las piernas de la madre contándole los juegos en el recreo o sencillamente jugando con masilla. Esos son los modernismos que ponen en riesgo nuestra sociedad… no la falta de pelas o castigos. 
Y a propósito de castigos: pueden explicarme los convencidos de que el castigo funcionara, por qué la reincidencia sigue siendo un problema de todos los regímenes penitenciarios. Yo no pude averiguarlo a pesar de mis frecuentes visitas a la cárcel y los diálogos con los internos cuando hice trabajo voluntario en la Cárcel Preventiva de Najayo durante los años 2003-2007 más o menos. Lo que si pude comprobar en tantas conversaciones, es que hubo muchas pelas en las familias de los encarcelados, pero muy poca atención de los padres y madres a las necesidades de afecto de sus hijos cuando estos eran niños.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Aprendizajes

La vida de madre es un pequeño manicomio.

Les confieso que en ocasiones he deseado no tener un trabajo formal, que pueda trabajar desde casa para disfrutar y sufrir a mis anchas mi maternidad. Pero eso no es una posibilidad. La verdad es que el agotamiento habla por mí cuando hago estas reflexiones. Y luego, en un sentimiento bipolar, sueño con el día en que Fernando esté en la escuela y vuelva a tener un espacio del día, las mañanas, para...respirar. Y confieso que este último pensamiento es del que me desdigo más rápido.

Pero para ser sincera uno no se imagina lo que es criar un niño hasta que no lo tiene, sea por que lo engendre o lo adopte. Los niveles de energía, curiosidad, empoderamiento de su individualidad (leáse pataleos) y sus constantes brotes de alegría y euforia amenazan la paciencia de cualquiera. En este punto siempre me pregunto que tan dispuesta estoy de criar desde él y no desde mí. Y el asunto no es tan fácil como decir que sí o que no.

El asunto de enseñar límites, en empatizar con ese pequeño que me roba el corazón pero que en más de una ocasión me pone la capacidad de explotar al límite, es una tarea constante. A veces le grito, a veces le doy una nalgada, a veces solo me queda agarrarlo del piso para que en medio de un pataleo no se de un golpe. Y respirar.

Aprendizajes.

Me detengo y pienso en que también fui una niña de su edad, con pataleos incluidos. Es difícil imaginarse ahí, pero si interrogo a mi madre estoy segura que me dará detalles de mis travesuras, de mi energía y de mis brotes de alegría e euforia.

También lo veo y sé que toda esa energía del "Terremotico", así le dice el padre, es señal de que es un niño feliz, de que es un individuo que se desarrolla con esa normalidad física que deseamos todos los padres del mundo, y que a mí a y a su padre nos toca canalizar, acoger y dar espacio.

Verlo todos los días "saltar con algo nuevo", perseguir y observar cada insecto que se le cruza en el camino, reír a carcajadas mientras ve su programa preferido en Baby TV, escucharlo en un monologo con sus juguetes y otras mil maravillas no solo me enternece, sino que me hace constar lo rápido que pasa el tiempo, lo pronto que cumplirá dos años y lo distinto que es al bebé que cargué por primera vez el 6 de octubre del 2012.

Y lo veo correr y mirarme de lejos, decidir que puede explorar lejos de mí, y sé que ni los brazos ni las tetas, aun lo lacto, han provocado nada de lo que algunos auguraban. Pero también me hace ver que este "Terremotico" es una persona tan diferente a mí, algo que espero no olvidar. Saber que Fernando tiene y tendrá sus propias alas, sus caminos, sus caídas y sus renaceres.

Y todos los días, todos, Fernando me enseña no solo a que hay un momento para sonreír, que puedes aprender a no explotar, a saber que si es posible criarlo desde él a pesar de que a veces me desdiga con un grito o con una nalgada, sino que también me enseña a recordar la olvidada facultad de ver la vida con curiosidad cada día.

Con todo y mi pequeño manicomio.

¿Ven? El me enseña que me puede dar la comida también.

jueves, 21 de agosto de 2014

La lactancia desde el interés malsano

La "anormalización" de la lactancia materna no es un asunto que se produjo de la noche a la mañana. Tuvo sus razones, tanto sociales y culturales como económicas.

Rescatarla, normalizarla no es un capricho. Es un asunto de salud, de bienestar social, pero muchos no están interesados en esto porque la ganancia económica está por encima. Hago esta introducción para compartir otra experiencia con relación a lo que muchos han convertido en una "monetización", en un negocio.

Es lógico que las empresas productoras de leche de formula tenga intención de torpedear el éxito de la lactancia, pues para ellos se traduce a mayores ventas. Y para esto recurren a todo, desde auspiciar actividades para pediatras, pagarles viajes a seminarios, darle comisiones por recomendaciones de sus productos en consultas y una larga lista de acciones.

Y estas acciones de estas compañías se extiende ahora a espacios de promoción y venta de productos infantiles, desde proyectos educativos de apoyo a madres hasta tiendas. Muchos participan de este tipo de iniciativas sin sospechar que son prácticas no solo antiéticas, sino violatorias a leyes y códigos internacionales, y el gancho para esto es la lactancia materna.

La semana pasada alguien me señaló que había una charla sobre lactancia materna que se impartiría en Plaza Naco y me pasó la imagen. Mi sorpresa fue mucha. La imagen tenía la foto de una madre cargando a un bebé...y la de una lata de leche Milex. La imagen de la lata es de un producto de "alimentación complementaria" para madre embarazadas...una manera muy sutil de supuestamente no mezclar "la gimnasia con la magnesia" porque no es leche de formula para niños. Eso sumado a que en el extremo inferior derecho del anuncio había otra promoción, la de la empresa Arla, una cooperativa internacional de productores lácteos.



Pero sí confunde y sí  viola la Ley de Lactancia Materna y el  Código Internacional para la Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna. Se lo hice saber en la página de Facebook de la empresa que organizaba la charla. Dos días después, ayer, me responden diciendo que el anuncio no era violatorio a esas leyes porque "lo que se patrocinaba era un producto para mujeres embarazadas". Me limite a copiarle los artículos de la Ley de Leche Materna y del Código Internacional que estaban violando.

Ley 8-95 sobre Promoción y Fomento de la Lactancia Materna

Artículo 11.- Promoción y Publicidad.
Ninguna persona natural o jurídica podrá, directamente o por intermedio de otra persona actuando en su nombre,  promocionar o publicitar cualquier producto designado, en cualquier punto de venta, servicio de salud u otro lugar. Entre estas prácticas promocionales o publicitarias prohibidas se incluyen las siguientes:
a) Las presentaciones especiales de productos designados o relativas a éstos.
b) Promociones de descuento.
c) La distribución de obsequios gratuitos, incluidos los artículos de bajo costo o de costo mínimo que llevan el nombre, el logotipo, una representación gráfica o la marca de un producto designado, o el nombre o logotipo de un fabricante o distribuidor.
d) La donación a cualquier persona de una o más muestras de un producto designado.
e) El contacto directo o indirecto entre el personal contratado o al servicio del fabricante o distribuidor y el público en general, en el ejercicio de sus funciones comerciales o la promoción de las mismas.
f) La distribución o exposición de materiales impresos con el nombre, logotipo, representación gráfica o marca de un producto designado o el nombre o logotipo de un fabricante o distribuidor, salvo para fines de designación de un derecho de autor. 
g) Cualquier otra práctica de publicidad y promoción que determine la Comisión Nacional de Lactancia Materna.

Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna. OMS/UNICEF

Del Artículo 4. Información y Educación

4.3 Los fabricantes o los distribuidores sólo podrán hacer donativos de  equipo o de materiales informativos o educativos a petición y con la autorización escrita de la autoridad gubernamental competente o ateniéndose a las orientaciones que los gobiernos hayan dado con esa finalidad. Ese equipo o esos materiales pueden llevar el nombre o el símbolo de la empresa donante, pero no deben referirse a ninguno de los productos comerciales comprendidos en las disposiciones del presente Código y sólo se deben distribuir por conducto del sistema de atención de salud.

Del Artículo 5. El público en general y las madres

5.4 Los fabricantes y distribuidores no deben distribuir a las mujeres embarazadas o a las madres de lactantes y niños de corta edad obsequios de artículos o utensilios que puedan fomentar la utilización de sucedáneos de la leche materna o la alimentación con biberón. 

5.5 El personal de comercialización no debe tratar de tener, a título profesional, ningún contacto, directo o indirecto, con las mujeres embarazadas o con las madres de lactantes y niños de corta edad. 

Dos horas después de copiarle estos artículados como respuesta, había borrado la promoción de su página.

Más tarde, revisando la mensajería en Facebook, veo un mensaje enviado por un representante de la empresa organizadora de la actividad en la que me se me decía que no tenían ningún interés en afectar la lactancia ni de ir en contra de ninguna disposición legal. De paso me bendecían por mi hijo. Le respondí diciendo que yo no tenía intención de afectar tampoco a nadie, pero que debían tener cuidado en revisar sus criterios de apoyo a la lactancia, respetando las leyes y las normas éticas. De paso, y como se había referido a mi hijo, le dije que ha sido lactado desde su nacimiento y nunca a consumido una compota ni cereales de lata.

Horas después la señora que me envío el mensaje lo había borrado.

Apoyar la lactancia no debería ser un negocio.



viernes, 8 de agosto de 2014

Bonita Semana por la Lactancia

Han pasado cosas lindas esta Semana Mundial de la Lactancia.

Muchas publicaciones en todas partes del mundo que han visibilizado la lactancia, en camino de buscar normalizarla, de no asumirla ni como extraordinaria, ni como una cruzada contra nadie, sino todo lo contrario: la manera natural de alimentar a un bebé y que le da todo los nutrientes que necesita.

Necesaria labor para salvar a muchos niños pobres de la malnutrición, para que los presupuestos de las familias no sean gastados en leches de formulas que no necesitan y en detrimento de una mejor alimentación para la madre y su hijo o hija. Una semana necesaria para desnudar las malas prácticas de las empresas que venden formula, de los pediatras que son parte de esta estructura que engaña, mal informa y empobrece a las familias a costa de una mejor salud para los niños.

De desenmascarar a  muchas personas que quieren convertir el trabajo de informar sobre la lactancia en un negocio, auspiciado precisamente por las empresas que buscan que la lactancia sea la excepción y no la regla normal, natural. Personas que hasta se hacen pasar por lo que no son.

Feliz porque muchos medios se hicieron eco de bonitos llamados, como las lactancias sincronizadas que fueron realizadas esta semana. Una organizada por la Comisión Nacional de Lactancia Materna con apoyo de la Liga de la Leche y otras instituciones, y una segunda realizada el domingo en Agora Mall con las madres de la Liga de la Leche.

También el Listín Diario dedico toda la semana a la publicación de una serie sobre Lactancia Materna. Recomiendo encarecidamente leerla completa y compartirla. Aquí les dejo las imagenes de portada de todos los textos publicados por el periódico Listín Diario. Para leer el texto en su página le dan un click a la imagen.






viernes, 1 de agosto de 2014

Semana Mundial de la Lactancia Materna

Bueno señores, hoy inicia la Semana Mundial de la Lactancia 2014. Desde 1992 se realiza con el fin de fomentar, proteger e informar sobre la lactancia materna. Hacer entender que la lactancia es lo normal, normalizar lo normal.



Como sabrán soy una madre prolactancia, y no, no soy "una loca de la teta". Defiendo la lactancia no por moda, ni porque quiera ser una rebelde con causa, lo hago porque es un derecho, por lo que se logra a través de ella tanto en la salud de la madre y de los bebés, porque con ella se reducen enfermedades, se evitan muertes.

Y si usted es una madre que no lactó porque no quiso, solo espero que haya sido una decisión informada. Y no, no la estoy atacando. La verdad sustentada de la lactancia no es ofensa, es información y es necesaria para salvar la vida de muchos.

Sí, es así. Si yo, una madre con un trabajo fijo que tiene un salario que me permite ser "clase media" (entre comillas porque hay días en que amanezco clase media baja), decido dar fórmula, pues quizás mi hijo no tenga muchos problemas aparentemente, pues tengo recursos para darle una alimentación complementaria, para llevarlo al médico cada vez que quiera, comprarle vitaminas, tengo acceso a agua potable para preparar leche en polvo y capacidad para gastar 10,000 o 15,000 pesos en leche de formula para un recién nacido. Pero, ¿sabe?, muchas madres, miles de madres, millones de madre no tienen esa posibilidad. Y sus niños sufren las consecuencias. Espero que ni yo, ni ninguna mujer se crea con la potestad de decidir sobre la salud de esos niños porque "yo puedo decidir" desde mi situación individual.

Dicho esto, esta semana me dedicaré a informar en las redes sociales sobre la lactancia. Desmontar mitos, apoyar desde mi experiencia.

Y sigo lactando a mi hijo, a pesar de que ya medio mundo me mira raro cuando me ve teteando a mi hijo, y se asumen policías de mi lactancia con los clichés de siempre. Y no, mi hijo no bebe "agua" de mis tetas. Bebe leche, y una leche adaptada a sus necesidades y que lo sigue alimentado. Lo que si estoy ahora es pensando en destetarlo de noche. El primer intento fracasó. Vamos por en segundo en una semanas. :)

Les dejo esta información sobre mitos de la lactancia.



viernes, 25 de julio de 2014

Pañales y habla, temas de presión

Fernando tiene 21 meses de nacido. Hay dos temas que me preocupan: su habla y los pañales, ambos por cuestiones diferentes, ambos sometidos a la misma presión desde afuera.

El habla. Fernando solo dice mamá, papá, agua y jugar, y de vez en cuando "tete" para referirse a la teta. Pronuncia estás palabras en un tono muy bebé y confieso que esto me preocupa un poco.

Lo que me alivia es que veo que trata de comunicarse con los demás niños, con un lenguaje que solo entiende él, igual frente a la televisión, reacciona ante la música (le gusta bailar), aplaude y grita para celebrar algo que le gusta y me mira, se despide de todos los programas de televisión que ve agitando sus manos y también de las personas que se van o cuando el se va de un lugar. Aunque le insisto en que diga "adiós", él sigue agitando sus manos. Entiende ordenes, como recoger cosas del piso, vamos a comer, vamos a bailar y, sobre todo, las imita. El "no" lo entiende a la perfección, y se enoja y me reta cuando se lo digo. Y, claro, expresa "no" con la cabeza.

Lo he sorprendido "hablando" con sus juguetes cuando está solo en su habitación, con ese lenguaje incompresible. Pocas veces me dice mamá, de hecho recurre a esa palabra cuando está lejos de mí o cuando llora.

Me he pasado unos días buscando información sobre este tema en la internet. Aun espero los dos años para ver si su vocabulario aumenta o cuando empiece la escuela..dentro de un año y unos meses (un tema que también recibe presión desde fuera pero del que les hablaré luego).

"Déjalo, le llegará su momento de hablar", me dijo un amigo padre de dos. "Así era el mío hasta que lo puse en la escuela, pero lo puse antes de los dos años. ¿Cuando vas a ponerlo a la escuela? Deberías", me dice una amiga madre con tono de preocupación. "A esa edad ya tu hablabas como una cotorra", me dice mi abuela. "Debes hablarle y juntarlo con otros niños", me dice una conocida que no es madre. "¿Qué raro que no habla todavía? Es un niño que pasa la mayor parte del tiempo con adultos", me dice mi suegra.

Y apunto. Ningún niño es igual, ningún niño es comparable. Eso lo digo y me lo digo a menudo, pues las comparaciones son mi pan de cada día. A veces lo veo muy atento al televisor, donde los muñequitos hablan con un español perfectísimo y le dicen "hola y adiós" y nada de nada. Me pregunto si es que el padre y yo estamos siendo muy vagos con él y no le hablamos los suficiente como para que deje de hacer gestos para comunicarse. O será que me estoy mortificando sin causa. ¿Qué creen?

Los pañales. El segundo tema...los pañales. Mi madre, en cada llamada, me insiste con lo mismo. "Debes ya ir poniéndolo en el baño o en una bacenilla". Veo a mi hijo actuar en el día a día y no me parece que este listo para ese proceso. Aunque hay algo bueno, le molesta el pañal cuando lo tiene sucio la mayoría de las veces, otras veces, no.

Pero el tema de dejar el pañal me parece algo similar al tema de gatear y caminar. No se enseña. Supongo, y me guiaré por eso, que cuando Fernando tenga horarios para la caca, cuando busque quitarse los pañales. De hecho, estoy pensando en comprar unos pañales de tela modernizados, o mejor dicho, ecológicos (nada que ver con los paños de algodón de otras épocas) para iniciar el proceso en tanto el hijo de más señales concretas de controlar sus esfinteres.

No quiero que eso se lo enseñen en la escuela, donde pienso inscribirlo el año que viene cuando le falten unos tres meses para cumplir los tres años. Y tengo mis razones para ello.

Pero claro, tengo mis dudas de cuáles serán esas señales concretas. ¿Cómo les fue a los padres que me leen con el tema de los pañales? ¿Algún consejo?

martes, 15 de julio de 2014

De regreso

Fernando y yo desde la lejanía.

Hace dos semanas regresé de Barcelona.

Extrañé a morir a mi hijo. Verlo a través del computador era un poco estresante, creo que para ambos. Eso sí, su padre y su abuela lo hicieron feliz, sin lugar a dudas. No tuvo problemas de apetito, ni se enfermó por ausencia de mamá.

Claro, me contaron que los tres primeros días fueron difíciles, hasta que pareció procesar la ausencia larga de mamá. Tuvo su episodio fuerte de rabieta cuando se lo llevaron de la casa a la ciudad de su abuela, a la casa de mi suegra, en Puerto Plata. Algo que asumí como normal, pues el cambio de ambiente puede, entiendo, crear esa resistencia y los niños no hablan ni se expresan como un adulto, sino como lo que son, niños.

Todos los días en Barcelona tuve contacto con mi hijo. A veces me aplaudía, me tiraba besitos. Otras veces no quería ver la pantalla, se irritaba. Eso sin contar que el pequeño banco de leche que logré hacerle se agotó antes de las dos semanas. No quiso otra leche, algo que también vi como obvio, pero su apetito no mermo.

Días antes de regresar, el esposo me expresoó el temor de que quizás Fernando no me recibiera con mucha emoción, debido a la lejanía.

Pasó todo lo contrario.

Su sonrisa de oreja a oreja. Su abrazos y su cabeza pegadita a mi pecho. No hubo manera de que se despegará de mí hasta que se durmió en los brazos de su padre, pues tenía un "pleito con su mami". En un momento, esa noche, buscó bajo mi blusa y miro con extrañeza, diría, los senos. Y en un primer momento parecía que había olvidado como alimentarse de ellos. Desde el día siguiente en adelante el apego fue con creces y hasta me lastimó los pezones.

Tras dos semanas, Fernando parece haber hecho constancia de que su madre no se irá otra vez tanto días.

Ahora estoy en un proceso de destete nocturno. Mi decisión se debe a que me parece que está listo para vivir ese proceso de destete nocturno y porque ya no se me hace cómodo y no pretendo, entonces, continuar con una lactancia nocturna que no disfruto y que me me incomoda. Han sido dos noches algo difíciles porque Fernando exige, pero le canto y lo acaricio y se van dejando vencer por el sueño. A ver como seguimos.

P.D. Mi proyecto de "365 días con Fernando" continuó viento en popa durante mi estadía en Barcelona.

Fernano de paseo fotografiado en Barcelona.

jueves, 5 de junio de 2014

Un niño independiente

El domingo me voy de viaje. Estaré tres semanas lejos de Fernando y el esposo.

Se imaginen que desde hace días ando con la tristeza de la futura ausencia metida entre los huesos. Es la primera vez que estaré tanto tiempo lejos de mi hijo. También extrañaré mucho al esposo, sin duda.

Cada vez que tengo oportunidad, en estos días, me como a besitos a Fernando. El se ríe al carcajadas y me mira, esa mirada tan hermosa.

He hecho un mini banco de leche, para que al menos no me extrañe tanto en las noches. Ojalá la quiera tomar fuera del envase original. Se quedará con su abuela paterna, a quien quiere y con la cuál congenia de maravilla, y su papá, ambos tienen una relación hermosa, única. Esto me tranquiliza. Se que estará feliz aunque me extrañe.

Y lo sé porque su abuela, un día en el que salí bien temprano en la mañana y regresé hasta en la noche utilizó una bonita frase para informármelo. "Fernando es un niño muy independiente". Me dijo esto luego de detallarme el día de Fernando sin mamá, de sus juegos, de como comió, de que hizo dos siestas y no una, de sus brincos frente a la televisión y sus intensa curiosidad.

Un niño independiente...y pienso en las advertencias porque aun le doy la teta, porque el esposo y yo lo pasamos a la cama en la madrugada, porque le doy todos los brazos que quiere, lo cargo cuando va a la cocina a extenderme los brazos. Y resulta que "a pesar de todo eso" es tan independiente como cualquier niño de su edad, que puede pasar un día sin mamá sin que le de una "crisis nerviosa por el apego". Es más, creo que precisamente el apego le ha dado esa independencia que algunos advirtieron que no tendría porque "está muy apegado a mamá".

Sé que me va a extrañar, sobre todo en las noches, pero sé también que los brazos de papá los tendrá sin ningún reproche ni medida. Y los de la abuela ni se diga, da gusto verlos juntos.

Cosas de la vida. Cuando tenía unos meses menos de los que hoy tiene Fernando me separé de mis padres por un poco más de un año. No puedo evitar traer esto al presente. Lo bueno para mi hijo es que no tendrá que cambiar de país, ni separarse de su papá.

Y bueno, a ver como la llevo yo.

lunes, 26 de mayo de 2014

Tuits en el Día de las Madres

Ayer se celebró el Día de las Madres.

Aproveché la red social de Twitter para compartir algunas reflexiones sobre la maternidad, las que me van regalando los días con Fernando y las madres de mi alrededor, con sus luces y sombras. Porque es una celebración que a pesar de lo cursi y también lo real que la rodea, me recuerda que aun hay tanto por hacer y exigir para vivir maternidades liberadas y plenas.

Aquí les dejo esos pequeños fueguitos.


  • Olvidemos ser "súper madres" o "súper mujeres". Aprendamos a pedir ayuda cuando lo necesitemos. Exijamos el apoyo necesario.
  • Y una madre soltera no es "padre y madre". Es una mujer madre que necesita nuestro apoyo, ayuda y cariño.
  • Al gobierno que felicita a las madres dominicanas, atienda a las mujeres del campo y sus necesidades
  • Al gobierno que hoy felicita a las madres, no den paso a la "deforma" laboral de los empresarios. 
  • Al gobierno que habla sobre la familia como centro de la sociedad, apoyen con hechos a las madres. Mejores servicios de salud.
  • No, no tenga hijos para "amarrar a un hombre", ni porque es lo que "ahora toca"
  • Y no, no se "sacrifique por sus hijos" al quedarse a lado de un hombre que la violenta. Sus hijos se lo agradecerán. 
  • Respeten nuestros partos. No nos traten como "cosas", no nos griten ni ofendan. Respeten nuestros cuerpos.
  • Las mujeres que no son madres, porque no pueden o eligieron no serlo, son iguales de benditas que las que paren un hijo.
  • Ser madres no es una bendición, es una responsabilidad. No es sacrificio, es amor.
  • Ante una madre primeriza, no "aconseje" tanto. Ayude con los quehaceres para que ella tenga espacio con su hijo.
  • A las empresas que están felicitando desde el viernes a las madre dominicanas, recuerden cumplir la ley, concilien.
  • Ser madre y amar a tus hijos no es sinónimo de sacrificio. Las madres no se sacrifican, aman.
  • La maternidad no complementa. La libertad de elegir ser lo que quieras ser, sí. 
  • Para criar, las madres necesitamos apoyo, una tribu. En vez de criticar, acompaña. En vez de juzgar, ayuda.
  • Criar sola" no debería ser una situación de vanagloria, sino un llamado a crear mejores condiciones para las madres solteras.


lunes, 19 de mayo de 2014

Lactar, misión posible

Mayo es el mes de las madres en todos los países de América. En República Dominicana es el último domingo de mayo, o sea, el próximo. A pesar de las mil y una formas de celebrar el Día de las Madres (yo no celebro ni el sacrificio, ni la anulación, ni el victimismo patriarcal de este día) es bueno dar un giro, y en mi caso como periodista lo enfoque en la lactancia.

República Dominicana es el país con la tasa más baja de lactancia exclusiva hasta los seis meses en 21 países de la región. Y si actualizamos el dato con el ofrecido hace poco en el informe preliminar de Endesa 2013, la disminución de niños lactados es penosa.

Países
Iniciación
temprana
(%)
Lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses (%)
Argentina, 2010
80,9 
55
Bolivia, 2008
63,8
60,4
Brasil, 2006
42,9
38,6
Chile, 2008-10
ND
43,5
Colombia, 2010
56,6
42,8
Costa Rica, 2006-08
ND
53,1
Cuba, 2006
70,2
26,4
República Dominicana, 2007
65,2
7,7 (en Endesa 2013 se fijó en 6.7%)
Ecuador, 2004
26,4
39,6
El Salvador, 2008
32,8
31,5
Guatemala, 2008-09
55,5
49,6
Guyana, 2009
63,9
33,2
Haití 2005-06
44,3
40,7
Honduras, 2005-06
78,6
29,7
México, 2012
ND
14,5
Nicaragua, 2006-07
54,0
30,6
Panamá, 2009
ND
27,5
Paraguay, 2008
47,1
24,4
Perú, 2010
51,3
68,3
Uruguay, 2006-07
60,0
57,1
Venezuela, 2006-08
ND
27

Ante estos datos, y gracias al interés de la editora de la revista Mujer Única, elaboré un reportaje extenso sobre el tema de los mitos de la lactancia y la necesidad de motivar, apoyar y acompañar a las madres para que tenga una lactancia exitosa, una práctica que es un derecho de los niños y sus madres, que les beneficia, que es natural, pero que ha sido "anormalizada" por prácticas poco éticas de pediatras y ginecologos, de gente que ahora ve la  lactancia como un negocio y, sobre todo, de fabricantes de leche de fórmula y su política intensiva de intervención ilegal en hospitales y clínicas. 

Estas son fotos del reportaje publicado en Mujer Única.





















Este fue el resumen del reportaje que salió publicado hoy en el periódico donde laboro. 

ACTUALIDAD|19 MAY 2014, 12:00 AM|4|POR ARGÉNIDA ROMERO

Lactar, misión posible

El personal médico en hospitales debe apoyar el proceso de lactancia materna.
Hay grietas, dolor, impaciencia. No ves la leche, o al menos no la que se supone que deberías tener. No recuerdas haber visto a ninguna mujer de tu familia lactar. "Se te va a morir de hambre", te dicen. Estás cansada de intentar o de no saber si estás haciendo lo correcto y lo mejor para lo que ahora es para ti el centro de mundo, tu bebé.
Es una situación que enfrentan muchas madres primerizas. Sin apoyo y sin nadie que disipe sus dudas, deciden abandonar la lactancia, y con ella los múltiples beneficios que ésta brinda a sus hijos. Seguir leyendo


Lactar es posible. Hay que desterrar los mitos, empoderarse y decidir sobre lactar a tu hijo desde la información, no desde el desconocimiento, el prejuicio y la manipulación de las empresas productoras de fórmulas. 

viernes, 25 de abril de 2014

La playa

Me encanta la foto que tomó el esposo y papá de Fernando.

Su segunda visita a la playa. Quería agarrar las olitas que iban y venían. La disfrutó.




lunes, 7 de abril de 2014

Incompresión del sueño infantil



Ayer leí una noticia que me horrorizó.

Una madre fue enviada a prisión luego de ser acusada de intoxicar a su hijo de dos años, luego de administrarle 20 pastillas para dormir. De acuerdo con la información, estaba acostumbrada a hacerlo, todas las noches, "para que se durmiera". En otra nota leí que "para que la dejará descansar". El niño fue llevado grave a un hospital.

Es difícil juzgar esta situación, de un claro abuso. Pienso que este abuso, como muchos otros, crecen como bolas de nieve desde el desconocimiento, el adultocentrismo de la crianza y de ver los niños como "una propiedad" o de asumirlos como "autómatas que tienen que hacer lo que digo". Pienso también en la desconexión y traumas sin sanar de una niñez que pueden provocar situaciones como estas. Pienso también en lo específico: la incompresión del sueño infantil.

Desde mi experiencia he comprobado algo que he leído con mucha atención y manejado, al parecer, fuera de la corriente mayoritaria de los padres que conozco: el sueño de los niños es un proceso madurativo que puede convertirse en un trauma si es manejada desde el afán de conductismo adulto, obligando con llantos a que un niño duerma solo o duerma "toda la noche" cuando su cerebro aun no está preparado para ello.

Fernando se despierta una y dos veces en la madrugada, y hasta más. Hay noches en que duerme cinco o seis horas de corrido y despierta, en su cuna al lado de nuestra cama, reclamando compañía, algo que no se le niega. Lo acunamos y dormimos todos juntos. Otras noches, como pasó hace unos días, su sueño fue muy irregular por una incomodidad de estreñimiento. A pesar de mi cansancio, y que en algún momento me desesperé, durmió con nosotros en colecho, consolando su incomodidad.

Sé que un día sus horas de sueño serán más largas, que un día irá a su habitación, que un día hasta exigirá privacidad y peleará probablemente para que su hermano o hermana, si tenemos otro hijo o hija, "duerma en otra habitación". Pasará como cuando empezó a gatear, luego empezó a caminar, cuando empezó a comer sólidos, a decir sus primeros balbuceos, cuando se aleja de mí para explorar y me mira de reojo solo para saber que estoy cerca.

No hay nada anormal en su ritmo de sueño, no hay nada anormal que un día despierte una sola vez, y que otro despierte cinco veces. Su sueño madurará, y su maduración sin traumas depende mucho de mi respeto hacía él, como persona que necesita de compañía para atravesar sus procesos de crecimiento.

No entender eso es lo que, creo, provoca mucho sufrimiento con el tema del sueño y los niños. Jamás he aceptado comparaciones con otros niños, pues todos son diferentes. Mis madres conocidas me sermonean cada vez que pueden con este tema, además de la lactancia, repitiendo mitos sin ningún fundamento. No lo respondo. Nunca he dejado a mi hijo llorar en la noche para que "aprenda a dormir", porque eso no se enseña. Igual que comer, dormir es un proceso normal, biológico, que se da en un proceso de maduración. No se impone.

Pienso en ese niño de dos años. Supongo, me arriesgo en suponer, a una madre cansada de no dormir, o cansada de los llantos de su hijo que pedía compañía, cercanía, para conciliar el sueño, solo porque alguna otra madre le dijo que "si lo duerme en brazos lo va a malcriar", "si lo acuna lo va a malcriar", "que deje que llore para que desarrollé los pulmones y aprendan a dormir". Supongo, me arriesgo a suponer, que luego de esos "consejos" alguien le sugirió que le diera pastillas para dormir.

Dejar llorar a un niño como "método para dormir" es maltrato y tiene sus consecuencias, estudiadas y documentadas. Lamento que nuestro adulcentrismo no nos permita cortar esa forma de maltrato, de brindarle a los niños el acompañamiento que necesitan para crecer, hasta cuando sus ojos están cerrados.

Deseo que ningún otro niño o niña tenga que ser sedado para que "duerma", que ninguno tenga que dormirse aturdido, cansado de tanto llorar sin recibir consuelo, que ninguno vomite y casi convulsione porque nos negamos a ser lo que somos como mamíferos, seres de acompañamiento, de acune, de apego.

Aquí dejo información al respecto del sueño infantil.

Dormir sin llorar

El Debate Científico sobre la Realidad del Sueño Infantil

Consecuencias del llanto infantil prolongado, no consolado

Los peligros de dejar llorar a los niños hasta el agotamiento

El sueño es un proceso evolutivo

Todo lo que necesitas saber sobre los métodos que dicen que dejes llorar a tu bebé

Por qué no hay que aplicar el método Estivill