Contrario a lo que se piensa, la sabiduría popular no suele ser tan sabia. Durante mi embarazo, post parto y actual estado de crianza, escuché y he escuchado las más descabelladas sugerencias, opiniones y consejos (muchos de ellos sin ser solicitados, la mayoría) que no resisten ni la más mínima dosis de sentido común.
Como algunas me resultaron unas joyas del más intenso sin sentido, no puedo resistir compartirlas. Espero no herir el deseo de bien de nadie, pero es que hay cosas y "cosas".
Durante mi embarazo
"No comas concón porque se te pega la placenta". Para los no dominicanos, el concón es el arroz quemado que se pega de los calderos. Es riquísimo de comer, sobre todo con habichuelas. Aun cuando recuerdo este consejo me da un ataque de risa. Sigo sin entender la relación.
"Es hembra (varón), ¿verdad? Porque la forma de tu barriga es de hembra (varón)". Las "sonografías visuales" fueron uno de los episodios más recurrentes durante mi embarazo. Me sorprendía con la seguridad que muchas señoras me decían "es hembra", cuando desde las 14 semanas sabía que era varón.
"Toma leche de magnesia, para que salga clarito". Aparte de racista...que tiene que ver la magnesia con el pigmento de la piel...pues nada. Solo sé que sirve para calmar la acidez propia de esa etapa, y esto me recuerda...
"Si tienes mucha acidez es porque tu bebe tiene mucho cabello". Tomando el punto anterior creo que esta afirmación es bastante descabellada.
"No cruces las piernas. No cruces los brazos". Por más que pregunté no me dijeron una razón lógica, solo la siguiente enigmática frase: "Porque es malo". Juro que no me exploté a carcajadas por respeto a la persona que me lo dijo.
"¡No te sobes tanto esa barriga que vas a malcriar a ese niño!". Creo que envié más de una mirada "asesina" a unos cuantos extraños en carros y guaguas. Era mi panza y ¡cuánto disfrute esa panza! ¿Cómo que no la acariciara? Si hacerlo era malcriarlo, imagínense lo que hizo que creciera dentro de mí, junto a mi corazón, comiendo a la hora que quería, durmiendo a la hora que quería. Mi hijo debe ser el ser más malcriado del mundo...y todos los que nacimos desde el origen de los humanos jajajajjajaj
Durante el post parto
Debo decir que esta es la etapa en la que más consejos incoherentes e hilarantes se hacen presentes. Les aseguro que a veces me sentía como espectadora del más alocado monologo. Estas son algunas de las joyas que me regalaron.
"No lavarse el pelo hasta que termine el riesgo (puerperio)". ¡Todavía hay gente que cree que esto es una medida de salud! Y esto va sumado a ponerse medias el día entero, amararse un paño en la cabeza y estar encerrada dentro de la casa. Podría entender que en otra época cuando existía menos acceso a la medicina estas medidas fueran precautorias y necesarias. Pienso en baños fuera de la casa, miedo por infecciones. Pero hoy en día...si me médico me dijo al darme de alta al día siguiente de parir que si quería podía pasar por el salón de belleza.
"No comas carne de cerdo". ¿Alguien me puede explicar esto?
"Tienes que darte un purgante para limpiarte". Mi pregunta fue ¿y que conexión tiene el sistema digestivo con el reproductivo en una mujer? La sugerencia me fue dada por mi abuela, mi madre, tías y varias mujeres más. Obvio, no tome ningún purgarte.
Durante la crianza...y las que me faltan
Estos "consejos" son los de nunca acabar: Entiendo que quieran ayudar, pero...
"Si botas los protectores sucios de leche y le pasan hormigas, se te seca la leche de los senos". Oí esto dos veces en mis primeros días de lactancia (porque cuando bajó la leche de mis senos, era mucha) y les confieso que no se si debía reírme o explicar que era algo ridículo...
"El calor de ustedes les hace daño". Esta la había oído antes y me saca mis casillas internas. Y te la dicen cuando te ven que cargas a tus hijos más de tres veces, o cuando lo vas a consolar cuando llora y no es hambre ni cambiarle el pañal, o cuando comentas que los pasas a tu cama ¿Cómo...cómo el calor corporal de mi esposo y mío le haga daño a nuestro hijo? ¿Y el no es producto precisamente del caloooooooooooooor de nosotros? ¿No es lo más natural del mundo que nuestro calor lo calme, lo consuele y conforte?
"Debes acostumbrarlo a que duerma la noche entera". Una cuestión, ¿la noche entera de quien? Porque si es la mía, ocho horas...¿es acaso mi hijo un adulto? Todo lo que he leído sobre el sueño de los bebes contradice este loco comentario-consejo. Lo peor es que califican como "buenos" a los niños que duermen "la noche entera" (algo que me suena a mucha mentira). O sea, que los "malos" son los que no lo hacen, los que no se comportan como los mayores quieren, los que o son bebes sino adultos en miniatura. De paso, les dejo un estudio al respecto que vale la pena leer El debate científico sobre la realidad del sueño infantil.
"¿No le vas a complementar la alimentación?". Quiero y deseo darle solo leche de mis senos hasta los seis meses. Se que se me hará difícil cuando empiece a trabajar en dos semanas, pero lo intentaré. Hasta ahora la alimentación de mi hijo ha sido solo lactancia. Ni agua, ni nada más. A demanda, cuando el quiere. Lo difícil es que la pregunta no solo me la han dicho algunas mujeres (amigas y familiares), sino...el mismo pediatra. Resulta que lo natural, parece hoy en día, es no lactar a los bebes.
"Dale agua". No, no señores. A los bebes lactados no se le da agua. La leche materna tiene todo lo que necesita, incluyendo saciar su sed. Por algo se la doy a demanda. Y sí, a demanda hasta dentro de dos semanas. Que mejor que dedicar todo mi licencia de maternidad a darle la teta cuando el quería, por hambre o por sed o por consuelo.
Estos son algunos de los mitos, y los que más recuerdo. En verdad, trato la mayoría de las veces de hacerme oídos sordos a los "sabios consejos". No les miento que me he enojado de vez en cuando, aunque trato de disimularlo. Entiendo que tras ellos hay intensiones buenas, pero equivocadas. Son mensajes y costumbres que pasan de generación a generación, de mujer a mujer, sin cuestionarlas. Pero yo sufro del mal de cuestionar, en particular aquellas cosas a las que no le encuentro ni pies ni cabeza.
lunes, 17 de diciembre de 2012
jueves, 29 de noviembre de 2012
Aprendizaje y vivencia
Intenso aprendizaje. Intensa vivencia.
Vivencia. Fernando crece y me sorprende. Es un niño como todos, con su naciente personalidad, pero como madre de Fernando...pues Fernando es el centro de un pequeño mundo que gira en mi casa y es un centro único.
Aprendizaje. La lactancia va viento en popa, a pesar de las opiniones...¡y que clases de opiniones! Ya le dedicaré un post exclusivo a este tema. Con un mes y casi dos semanas, Fernando paso de pesar 7 libras y once onzas a 11 libras y once onzas. Para los incrédulos de la lactancia fue una sorpresa. Yo me reí con todas mis muelas.
Vivencia. El padre de Fernando, el esposo, reporta altas temperaturas de papitis aguda.
Aprendizaje. Sobre su crianza las opiniones corren como las promesas de los políticos en campaña: a borbotones y sin que se solicitaran en ningún momento. Estoy por creer que muchas de esas famosas sugerencias ni siquiera son aplicadas por sus vehementes defensores. Yo lo tengo claro desde mi embarazo, mi crianza es de apego y de esto hablaré también en algún momento, ya que una amiga cuando le mencione el termino me dijo: "tu hijo será un malcriado".
Vivencia. No hay nada como la sonrisa de Fernando. Empezó a sonreír al día siguiente de nacer. Una sonrisa a su bisabuela. No vi muchas más hasta después de que cumplió los nueve días. Ahora es todo un maestro en derretir con la sonrisa.
Aprendizaje. Como me dijo mi amiga Ailyn, no hay nada mejor que los instintos y los sabios consejos de aquellos que no quieren imponer, tratarte como una retrasada mental y pensar que tienen el manual de madre perfecta.
Vivencia. Lo más común es ver que la persona que te critica algo relacionado con la crianza...pues hace lo que te critica sin inmutarse. Ejemplo frecuente: la cargadera del bebo.
Hasta aquí el breve reporte. Les dejo la canción que me recuerda la llegada de mi bebo.
Vivencia. Fernando crece y me sorprende. Es un niño como todos, con su naciente personalidad, pero como madre de Fernando...pues Fernando es el centro de un pequeño mundo que gira en mi casa y es un centro único.
Aprendizaje. La lactancia va viento en popa, a pesar de las opiniones...¡y que clases de opiniones! Ya le dedicaré un post exclusivo a este tema. Con un mes y casi dos semanas, Fernando paso de pesar 7 libras y once onzas a 11 libras y once onzas. Para los incrédulos de la lactancia fue una sorpresa. Yo me reí con todas mis muelas.
Vivencia. El padre de Fernando, el esposo, reporta altas temperaturas de papitis aguda.
Aprendizaje. Sobre su crianza las opiniones corren como las promesas de los políticos en campaña: a borbotones y sin que se solicitaran en ningún momento. Estoy por creer que muchas de esas famosas sugerencias ni siquiera son aplicadas por sus vehementes defensores. Yo lo tengo claro desde mi embarazo, mi crianza es de apego y de esto hablaré también en algún momento, ya que una amiga cuando le mencione el termino me dijo: "tu hijo será un malcriado".
Vivencia. No hay nada como la sonrisa de Fernando. Empezó a sonreír al día siguiente de nacer. Una sonrisa a su bisabuela. No vi muchas más hasta después de que cumplió los nueve días. Ahora es todo un maestro en derretir con la sonrisa.
Aprendizaje. Como me dijo mi amiga Ailyn, no hay nada mejor que los instintos y los sabios consejos de aquellos que no quieren imponer, tratarte como una retrasada mental y pensar que tienen el manual de madre perfecta.
Vivencia. Lo más común es ver que la persona que te critica algo relacionado con la crianza...pues hace lo que te critica sin inmutarse. Ejemplo frecuente: la cargadera del bebo.
Hasta aquí el breve reporte. Les dejo la canción que me recuerda la llegada de mi bebo.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Embarazo y ética médica III (Final)
La voz al otro lado era de Miriam, una amiga y compañera de trabajo de mi esposo.
Me dice que, preocupada por mi situación, le comentó mi caso a su ginecólogo y que él estaba dispuesto a atender mi parto. Me pasó los números de teléfono del doctor y llamé.
Nunca había elegido un doctor, siempre eran doctoras. Cuando llegó el tiempo de empezar a ir a un ginecólogo me decidí por una mujer. Siempre me dio "cosa" atender ese aspecto de mi salud con un hombre. Así que decidía llamarlo, además, por encima de mi prejuicio.
Fue una conversación larga. El doctor, muy amable, respondió todas mis dudas. Al igual que los médicos amigos consultados me dijo que para nada era necesaria la cesárea. Me dijo que fuera a su consulta.
Fui el lunes siguiente. Un señor de más de 50 años, con una calma que se le salía por los poros. Yo, abrumada, luego de saludarlo, le quise contar el rosario de pesares con el tema de mi parto como si fuera avalancha. Cuando tome una pausa, aprovechó para decirme que había empezado mal en mi cita, que primero le diera mi nombre.
Me reí.
Me revisó y me dijo lo mismo que la ginecóloga amiga a quien recurrí primero. Nada anormal. Luego me pidió que le mostrará los análisis que me había hecho en el embarazo y le vi cara de infarto cuando vio las siete sonografías que me hice, aunque no hizo ningún comentario al respecto. Le dije que tenía todos los controles relacionados con el Virus del Papiloma Humano (VPH). Me dijo que no necesitaba verlos.
Con calma me explicó sobre el tema de VPH y el embarazo. Me dijo algo que con lógica no había reparado: todo bebe está expuesto a lo que su madre tiene, le haga efecto o no. O sea, mi bebo había estado expuesto al virus que, lógicamente está en mi sangre este activo o no. Que naciera o no por parto natural no hacía diferencia. Me dijo que hasta ahora toda lo investigado sobre el VPH indica que los bebes han sido inmunes al paso de este virus cuando es una cepa de alto riesgo y no existen candiloma o verrugas producidas por la cepa de VPH de bajo riesgo.
Por otro lado, me dijo lo mismo que ya había leído y escuchado de los demás médicos: la cesárea solo se realiza cuando tiene candilomas o verrugas producto del VPH de bajo riesgo (nada que ver conmigo) con riesgo a sangrar y contaminar la piel del bebe. Agregó algo más: si se tuviera que hacer cesarea a toda mujer por el VPH a modo de prevención, el 80% de las mujeres dominicanas tendría que ser sometidas a esa operación. Una locura.
Sobre mi parto me dijo que sin problemas me entendía, que solo se asumiría una cesárea en caso de que fuera necesaria o de emergencia, pero no por la razón que me había dado mi ex doctora.
La calma regresó a mí.
Con relación a sus honorarios, aquellos fuera del seguro que me querían cobrar, me dijo con todas su calma: "No cobro fuera del seguro. Soy muy viejo para que me llamen la atención por cosas que se no están bien. Cobro lo que el contrato con la aseguradora establece que cobre".
Les juro que se me aguaron los ojos cuando le di la mano antes de salir de su consulta.
El atendió mi parto de corre corre tres semanas después de este primer encuentro. Mi bebe es un niño completamente sano.
A la fecha, mi ex doctora no se ha dignado en averiguar que ha sido de mi vida. Ni ella ni su secretaria han llamado a ninguno de mis números telefónicos para saber la razón del porqué no volví a su consulta, algo que dice mucho de su vocación y ética.
De esta experiencia les comparto mis lecciones.
1. Cuando tenga dudas sobre algún procedimiento médico, investigue.
2. Dude siempre de un médico que no responda sus dudas, que no le guste escucharle y que lo trate como un hijo que tiene que obedecer a sus mandatos.
3. Resistáse a acatar peticiones que sabe de antemano van contra sus derechos.
4. Siempre busque información sobre los procesos médicos y físicos con profesionales del área, en caso de que el punto dos se de en algún momento. No importa la cantidad de años que tenga atendiéndose con un medico.
P.D. Muchas personas me han preguntado por la referencia de mi ex doctora. Les confieso que tengo algo de temor de dar su nombre, por varias razones. La primera es que este país es un pañuelo y todo mundo se conoce, no sabes quien conoce a quien y de que manera te puede dañar. Otra razón es porque en este país no vale la pena denunciar estos casos, pues no existe consecuencia alguna. De todas maneras, doy la siguiente referencia: su consultorio queda en el segundo piso de la clínica Ginecología y Obstetricia. Su apellido es Abreu.
Embarazo y ética médica I
Embarazo y ética médica II
Me dice que, preocupada por mi situación, le comentó mi caso a su ginecólogo y que él estaba dispuesto a atender mi parto. Me pasó los números de teléfono del doctor y llamé.
Nunca había elegido un doctor, siempre eran doctoras. Cuando llegó el tiempo de empezar a ir a un ginecólogo me decidí por una mujer. Siempre me dio "cosa" atender ese aspecto de mi salud con un hombre. Así que decidía llamarlo, además, por encima de mi prejuicio.
Fue una conversación larga. El doctor, muy amable, respondió todas mis dudas. Al igual que los médicos amigos consultados me dijo que para nada era necesaria la cesárea. Me dijo que fuera a su consulta.
Fui el lunes siguiente. Un señor de más de 50 años, con una calma que se le salía por los poros. Yo, abrumada, luego de saludarlo, le quise contar el rosario de pesares con el tema de mi parto como si fuera avalancha. Cuando tome una pausa, aprovechó para decirme que había empezado mal en mi cita, que primero le diera mi nombre.
Me reí.
Me revisó y me dijo lo mismo que la ginecóloga amiga a quien recurrí primero. Nada anormal. Luego me pidió que le mostrará los análisis que me había hecho en el embarazo y le vi cara de infarto cuando vio las siete sonografías que me hice, aunque no hizo ningún comentario al respecto. Le dije que tenía todos los controles relacionados con el Virus del Papiloma Humano (VPH). Me dijo que no necesitaba verlos.
Con calma me explicó sobre el tema de VPH y el embarazo. Me dijo algo que con lógica no había reparado: todo bebe está expuesto a lo que su madre tiene, le haga efecto o no. O sea, mi bebo había estado expuesto al virus que, lógicamente está en mi sangre este activo o no. Que naciera o no por parto natural no hacía diferencia. Me dijo que hasta ahora toda lo investigado sobre el VPH indica que los bebes han sido inmunes al paso de este virus cuando es una cepa de alto riesgo y no existen candiloma o verrugas producidas por la cepa de VPH de bajo riesgo.
Por otro lado, me dijo lo mismo que ya había leído y escuchado de los demás médicos: la cesárea solo se realiza cuando tiene candilomas o verrugas producto del VPH de bajo riesgo (nada que ver conmigo) con riesgo a sangrar y contaminar la piel del bebe. Agregó algo más: si se tuviera que hacer cesarea a toda mujer por el VPH a modo de prevención, el 80% de las mujeres dominicanas tendría que ser sometidas a esa operación. Una locura.
Sobre mi parto me dijo que sin problemas me entendía, que solo se asumiría una cesárea en caso de que fuera necesaria o de emergencia, pero no por la razón que me había dado mi ex doctora.
La calma regresó a mí.
Con relación a sus honorarios, aquellos fuera del seguro que me querían cobrar, me dijo con todas su calma: "No cobro fuera del seguro. Soy muy viejo para que me llamen la atención por cosas que se no están bien. Cobro lo que el contrato con la aseguradora establece que cobre".
Les juro que se me aguaron los ojos cuando le di la mano antes de salir de su consulta.
El atendió mi parto de corre corre tres semanas después de este primer encuentro. Mi bebe es un niño completamente sano.
A la fecha, mi ex doctora no se ha dignado en averiguar que ha sido de mi vida. Ni ella ni su secretaria han llamado a ninguno de mis números telefónicos para saber la razón del porqué no volví a su consulta, algo que dice mucho de su vocación y ética.
De esta experiencia les comparto mis lecciones.
1. Cuando tenga dudas sobre algún procedimiento médico, investigue.
2. Dude siempre de un médico que no responda sus dudas, que no le guste escucharle y que lo trate como un hijo que tiene que obedecer a sus mandatos.
3. Resistáse a acatar peticiones que sabe de antemano van contra sus derechos.
4. Siempre busque información sobre los procesos médicos y físicos con profesionales del área, en caso de que el punto dos se de en algún momento. No importa la cantidad de años que tenga atendiéndose con un medico.
P.D. Muchas personas me han preguntado por la referencia de mi ex doctora. Les confieso que tengo algo de temor de dar su nombre, por varias razones. La primera es que este país es un pañuelo y todo mundo se conoce, no sabes quien conoce a quien y de que manera te puede dañar. Otra razón es porque en este país no vale la pena denunciar estos casos, pues no existe consecuencia alguna. De todas maneras, doy la siguiente referencia: su consultorio queda en el segundo piso de la clínica Ginecología y Obstetricia. Su apellido es Abreu.
Embarazo y ética médica I
Embarazo y ética médica II
martes, 30 de octubre de 2012
Mi embarazo y la ética médica II
Llegué abrumada y triste a la consulta de una ginecóloga amiga.
Ella, al igual que las demás personas a la que consulté el caso, me dijo que para nada era necesaria la cesárea. Contrario a mi ex doctora, me revisó y confirmo que el canal vaginal estaba libre de cualquier lesión.
Tuvimos una conversación larga sobre ética médica. Decepcionante escuchar algunas cosas.
Cuando casi me decidía a confiar mi parto a esta amiga doctora, me informa que para mi fecha probable de parto estaría de viaje. Lo que me dejaría en manos de otro doctor, en caso de que ella no estuviera. A eso se le sumó que también ella cobra honorarios fuera del seguro médico. Mucho menos que mi ex doctora.
Salí del consultorio dispuesta a quedarme con ella y asumir que probablemente me atendería otro doctor. Muchas dudas y tristeza. Pensé que por lo menos, y contrario a mi ex doctora, ella estaba a favor de un parto natural, a meno que hubiera alguna complicación, y bueno...6 mil pesos menos era mucha diferencia.
Confieso que no era mi situación ideal, pero con 37 semanas de embarazo mis posibilidades eran pocas.
Pero el día siguiente, un sábado, recibí una llamada que cambiaría el curso de las cosas.
Ella, al igual que las demás personas a la que consulté el caso, me dijo que para nada era necesaria la cesárea. Contrario a mi ex doctora, me revisó y confirmo que el canal vaginal estaba libre de cualquier lesión.
Tuvimos una conversación larga sobre ética médica. Decepcionante escuchar algunas cosas.
Cuando casi me decidía a confiar mi parto a esta amiga doctora, me informa que para mi fecha probable de parto estaría de viaje. Lo que me dejaría en manos de otro doctor, en caso de que ella no estuviera. A eso se le sumó que también ella cobra honorarios fuera del seguro médico. Mucho menos que mi ex doctora.
Salí del consultorio dispuesta a quedarme con ella y asumir que probablemente me atendería otro doctor. Muchas dudas y tristeza. Pensé que por lo menos, y contrario a mi ex doctora, ella estaba a favor de un parto natural, a meno que hubiera alguna complicación, y bueno...6 mil pesos menos era mucha diferencia.
Confieso que no era mi situación ideal, pero con 37 semanas de embarazo mis posibilidades eran pocas.
Pero el día siguiente, un sábado, recibí una llamada que cambiaría el curso de las cosas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)